Laetitia & Philip Hahn presentaron su concierto de Creixell Classic Kids el 9 de Septiembre de 2017


de Luis Suárez – Crítico Musical y Periodista de Ritmo.es

Laetitia y Philipe Hahn

Una encantadora familia alemana de Eisenach, Turingia, la ciudad natal de Johann Sebastian Bach, nuestro Señor de la música, nos visita. Ya que en la misma carecen de antecedentes familiares en el mundo artístico, hipótesis son varias de gen que hizo surgir la chispa en el interior de estos dos lindos hermanos de catorce y ocho años respectivamente.

Las más cercanas al “misterio” son haber nacido en la cuna de tal eminencia del mundo de las notas y segundo un viejo piano heredado de su abuela con el que empezó Laetitia a experimentar  a los dos años de edad y a los cuatro con el órgano. Unas manos pequeñas, pero ágiles como el viento son los que empezaron a proponernos el “Estudio nº24” de Paganini en la infernal transcripción de Liszt. Un compositor transcendental para ella, no solo por estudios que llevan ese adjetivo; tanto él como Paganini fueron los primeros divos de la interpretación de sus respectivos instrumentos, tachados de superficiales y tibios en esos años de giras internacionales, llenado auditorios, con esa manera virtuosística dada al lucimiento y artificio efectista. Sin duda Liszt admiraba a italiano y así se demuestra en estas obras célebres escogidas por nuestra protagonista.

Los “Estudios Paganini” S.141 son una obra temprana de 1838, revisada varias veces y en ellos vemos esos temas que celebraba del “diabolo”, remodelados y adaptados al teclado como piezas de concierto, con uno claro estilo lisztiano. Una “Campanella” que hace resurgir de nuestro interior el asombro y la sonrisa con el violín que todos en mente transcrito a la envergadura del piano. Cuando unos dedos menudos se atreven con este tipo de obras surge la duda y expectación y tras ver el resultado no dejamos de sorprendernos con la habilidad, no solo técnica sino además de sensibilidad y refinamiento.

Pues no solo es este el compositor que se acerca a sus excelencias musicales. Todo el periodo romántico y en especial el Beethoven rompedor y Chopin, entre otros. Venezia y Nápoles (1861), suplemento del segundo año del segundo libro de “Años de Peregrinaje”, “Gondoliera, Canzone y Tarantella”, son las otras piezas escogidas por Laetitia, de otra época totalmente distinta compositiva del húngaro. Y con ésta muestra de aroma italiano, no se merece nuestra protagonista otra consideración que no sea el aplauso verdadero y un beso en la mano de una pronta segura dama de los escenarios internacionales.

Philip es todavía muy joven e inocente pero nos demuestra su habilidad y fineza asombrándonos con una de las “Suites Francesas” de Bach. Continua firmeza en el temple y seguridad total en los ritmos de danza barrocos con la maestría compositiva de genio alemán.  Las “Variaciones Goldberg” dice que serán su próximo proyecto, un verdadero reto para un joven Glenn Gould que con toda su modestia y educación refinada hace de nuevo pasar sus manos por un “Vals” de Chopin, girando de época y estilo que poco a poco ha de irse refinando, con el amparo del alma de un niño que engendra las sustancias musicales de sus clásicos favoritos.

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